miércoles, 31 de mayo de 2017

JAIME SABINES - La droga



La droga
Si ya no puedes regresar a tu orilla izquierda, déjate llevar a donde sea.
    Sería bueno olvidarse del brocal del pozo y aventurarse en el río subterráneo.
    El día de ayer se ha ido y el que tú fuiste ayer. No trates de levantar del polvo 
ese amor, porque sólo levantarás jirones y sombras.
    Enséñale a tu corazón a caminar de nuevo, como a un niño de meses.
    Te dije estas cosas y respondiste:
    -Es que soy la costumbre. He tomado veneno todos los días, y me hace falta. 
¿Qué droga tremenda es el amor?







De: Jaime Sabines
Otro recuento de poemas
(1950-1991)




miércoles, 26 de abril de 2017

Otro círculo



La primavera empieza en dos horas

cuando alguien dijo que el tiempo no existe,

cuando alguien dijo que no existe el adiós.

Un rastro de horas en el patio.


Las arrugas de sus ojos, ese paraguas cerrado.

El café de madrugada que no te deja dormir.



La primavera empieza en las hojas de la infancia.

Cuando se asoma esa foto de mañana.

Las cosas que te callas, la estación de su risa.

El andén vacío y la lluvia que lo inunda todo.



Un rastro de horas en alguna acera.

Dudas del acento y el reproche. Dudas de ti.



El aliento de unos dioses que nos olvidaron

porque ya nadie creía en ellos.

Sabor a café y hojas de promesas vanas en el camino.

El sueño que te golpea. El fuego en tus pupilas.



Anuncian trenes al amanecer y te sientas a esperar.

Cosecha de manos y risas, de desahucios detenidos.



Un alud que se lleve el miedo y su adiós.

Unas hojas que traigan noticias suyas.

Dioses que no permitan que los niños tengan miedo.

Dibuja conmigo otro círculo donde quepamos todos.



Abramos por fin esta jaula. Que el mañana no existe,

que se hace tarde y que ya nada sea como nos han contado.




martes, 25 de abril de 2017

Cuéntame el sueño de ese mundo más allá de Júpiter


Cántame una canción.
Una que me haga llorar,
que rompa el cemento
de los corazones de todos los hombres.
Que me quite el miedo durante unos días.

Escríbeme unos versos.
Que no rimen, que no sean de amor.
Que deshagan el hielo de las calles.
Que rompan todos los cristales.
Una nana, eso es lo que quiero.

Una nana que me diga que todo va a ir bien.
Que mañana será otro día, que todo será diferente.
Que todos seremos diferentes. Que el sol se pondrá por el este.

Cuéntame que sueñas con pasos de baile en el salón.
Suéñame en colores y globos por toda la casa. Suéñame.
Regando las flores para que no se pudra la razón.
Flores y risas en el suelo, en puertas que abren presentes.

Cuéntame el sueño de ese mundo más allá de Júpiter
en el que gobiernan los niños y ya no tienen miedo.
Cántame un cuento de dragones,
una nana que eche a todos los monstruos al fuego
y me diga que mañana será otro día.
Miénteme, baila conmigo,
dime que el sol se pondrá por el este
y que mañana todo será diferente.


martes, 28 de marzo de 2017

viernes, 24 de marzo de 2017

Sin excusas



Huir de un abrazo 
como el que huye de sí mismo.
Negarse una y otra vez.
Para no romperse y confesarlo todo.
Para no quedarse sin excusas.

Huir de un abrazo
para no tentar a la suerte.
Repetirte mil veces que no, hasta creértelo.

Negarme mil veces, hasta creérmelo.



@pennylanebcn
2017, Invítame a vivir,

jueves, 23 de marzo de 2017

Puzzles - micropoema


Puzles que navegan en mi cabeza.
Ovillos que envuelven y convencen.
Canciones que me arrastran a la certeza.

Cortaste una rosa - Henrik Nordbrandt


Cortaste una rosa mientras yo dormía
y la pusiste en el vaso de mi mesilla
encima de una carta de despedida.
Tiré la rosa en una barca de remos
y dejé que se la llevase la corriente
allí desapareció bajo los sauces llorones
en un lugar donde el río formaba un meandro.
La barca se llevó la rosa.
La corriente se llevó la barca.
El río se llevó el puente
donde las mujeres se paseaban por la tarde
cuando el sol teñía de rojo al río.
A ti se te llevó el puente.
La barca era de un verde sucio
vieja, estaba llena de agua, medio podrida
y se llamaba Amalie II.

Y así pasan las cosas, yo ahora vivo
solo, en una habitación rosa, en un paisaje azul
y añoro con la misma fuerza
eso que hay detrás de las montañas brumosas
yeso que se esconde de sí mismo
dentro de mí
entre las palabras de tu carta.

Existir es saber.
Viajar es sufrir.
Lo primero no lo quiero.
Lo segundo es superior a mis fuerzas.